viernes, 23 de agosto de 2013

AJO DE OSO (mium ursinum)




Ajo de oso como comestible

El ajo de oso es rico en vitaminas. Pueden recogerse las hojas más tiernas antes de la floración y utilizarse troceadas en ensaladas, guisos, sopas, verduras y salsas.

Ajo de oso como medicinal

Las propiedades medicinales del ajo de oso Allium ursinum son similares a las del ajo tradicional de cocina Allium sativum pero con un aroma más suave. Es mágnifico para el sistema circulatorio en general, para regular el colesterol, el azucar; como antiseptico frente a diversas infecciones digestivas; como preventivo de tumores malignos del sistema digestivo y para depurar, tonificar y desintoxicar el organismo.
No obstante, el ajo de oso se emplea poco porque pierde buena parte de sus propiedades al desecarlo, por lo cual se deben emplear las hojas frescas.
Para el aventurero le será muy útil si se ve afectado por diarreas, gastroenteritis, colitis y otras afecciones digestivas. En esos casos se puede consumir en forma de ensalada.
Es muy importante lavarla bien antes de consumirla, pues cualquier planta o fruto que crezca cerca del suelo puede transmitirnos parásitos si ha estado en contacto directa o indirectamente con heces de animales infectados.
Nombre común o vulgar: Ajo de oso
Nombre científico o latino: Allium ursinum
Planta vivaz que presenta un bulbo blanco amarillento de 2-3 cm de longitud, del que emerge un tallo desprovisto de hojas.
El ajo de oso tiene unas propiedades medicinales parecidas al ajo cultivado (allium sativum).
Indicaciones:
Depurativo, rubefaciente, hipotensor, estomacal, antihelmíntico.
Propiedades comparables a las del ajo común.
Se usa en forma de jugo para dietas adelgazantes.
La esencia como rubefaciente en enfermedades reumáticas.
Arteriosclerosis.

HABITAT
Se extiende por las regiones húmedas del norte de Europa y Asia y en España por el norte y centro


Descripción:  
Es una planta perenne que alcanza los 30 cm de altura. Con un pequeño bulbo del que surgen las hojas basales, pecioladas, elípticas y brillantes y el pedúnculo de una densa umbela. Sus largas hojas tienen un gran parecido al de la convalaria. Tiene olor aliáceo. Las flores son de color blanco y se producen en umbelas sostenida por un escapo de sección triangular que alcanza los 30 cm de altura. Florece en abril-junio.
Se le considera ideal para condimentar (junto con aceite de oliva), las ensaladas de hojas y flores de diente de león.

Allium: nombre genérico muy antiguo. Las plantas de este género eran conocidos tanto por los romanos como por los griegos. Sin embargo, parece que el término tiene un origen celta y significa "quemar", en referencia al fuerte olor acre de la planta.5 Uno de los primeros en utilizar este nombre para fines botánicos fue el naturalista francés Joseph Pitton de Tournefort (1656-1708).

ursinum: epíteto latino que significa "del oso".

Cada primavera nace la esperanza de los días de sol y de calor. Nos sentimos animados y de buen humor, nos alegramos del primer verde y del júbilo de los pájaros y con el corazón abierto percibimos en estos regalos la bondad del Creador. En vista de este rejuvenecer de la naturaleza tendríamos que decidirnos a someternos a una cura primaveral depuradora, cuyo efecto refrescante para nuestra salud no hay que tener a menos. El Ajo de oso es uno de los primeros anunciadores de la primavera. Las hojas lanceoladas, brillantes y de un verde llamativo, parecidas a las del Lirio de los valles, brotan de un bulbo alargado cubierto de unas membranas blancas transparentes. El bohordo liso y verde claro con las flores blancas agrupadas en forma de una bola alcanza unos 30 cm. de altura. Esta planta sólo se cría en los prados húmedos, ricos en mantillo, en las vegas sombreadas y húmedas y en los bosques de los Alpes, debajo de los arbustos. Su fuerte olor a ajo nos revela la planta antes de percibirla con la vista. Por este olor característico es imposible confundir las hojas con las del Lirio de los valles o del venenoso Cólquico. Al principio de la primavera en muchos bosques alpinos se ven por todas partes las hojas frescas y verdes del Ajo de oso. Empiezan a salir en abril o mayo y a veces antes. La floración es en mayo o junio. Poderosas virtudes curativas se ocultan en esta hierba medicinal y se cuenta que los osos, después de su sueño hibernal también la buscan paralimpiarse el estómago, los intestinos y la sangre.
En general se puede decir que el Ajo de oso tiene las mismas propiedades que nuestro ajo común, sólo que aquél es mucho más eficaz. Por eso es muy indicado para las curas primaverales depuradoras y para mejorar las enfermedades crónicas de la piel.
Como el secado disminuye considerablemente las virtudes medicinales de las hojas, hay que utilizarlas frescas para las curas de purificación. Cortadas a pedacitos se pueden comer con pan y mantequilla o se utilizan bien trituradas como condimento, sin hervirlas, para enriquecer las sopas, patatas u otras comidas, donde normalmente se echa perejil y otras hierbas finas. También se pueden consumir en forma de ensalada o hervidas. En este último caso se mezclan con hojas de Ortiga para suavizar el gusto fuerte que tienen cuando se preparan en grandes cantidades.
En abril y mayo, es decir antes de que salga la flor se recolectan las hojas jóvenes; los bulbos se desentierran a fines de verano o en otoño. Estos se pueden utilizar al igual que el ajo común. Para las personas delicadas del estómago recomiendo el siguiente uso: picar las hojas y el bulbo, cubrirlo todo de leche tibia y después de dejarlo en maceración una o dos horas se bebe el líquido a sorbos. — Para poder gozar todo el año de las virtudes del Ajo de oso, se prepara en casa una tintura (véase en Modos de preparación). De ésta se toman cada día 10 ó 15 gotas diluidas en un poco de agua, lo que constituye un buen remedio para fortalecer la memoria, prevenir la arteriosclerosis y curar muchos otros males.El Ajo de oso actúa favorablemente sobre el estómago y los intestinos. Combate tanto las
diarreas agudas y crónicas, aunque vayan acompañadas de gases y cólicos, como el estreñimiento, lo mismo que se deba a un espasmo interno como a la relajación de los intestinos. Los gusanos, incluso las ascárides se expelen después de ingerir durante una cierta temporada Ajo de oso. Una vez equilibrado el sistema digestivo, desaparecen también aquellas molestias que suelen hacer sufrir a muchas personas ancianas o a gente muy comedora, por relajación o hartura de los intestinos. También ayuda a curar los trastornos cardiacos o el insomnio, causados por el estómago, así como las molestias debidas a la arteriosclerosis o a la tensión alta de la sangre, como mareo, presión en la cabeza y ansiedad. La tensión de la sangre se normaliza lentamente.
El vino de Ajo de oso (véase en Modos de preparación) es un remedio maravilloso para los ancianos que sufren de catarro bronquial crónico y, en consecuencia, de dificultades respiratorias. Incluso en casos de tos antigua facilita la expectoración y elimina la disnea. Asimismo recomiendo este vino para combatir la tisis pulmonar y la hidropesía, de las cuales padecen con frecuencia las personas de edad. Las hojas recién cogidas limpian también los riñones y la vejiga y tienen un efecto diurético. Heridas de mala curación se cicatrizan rápidamente untándolas con jugo fresco de Ajo de oso. Las afecciones de los vasos coronarios también se mejoran El Ajo de oso es uno de los mejores purificantes de la sangre, por lo que es muy eficaz para combatir las impurezas crónicas de la piel. El herborista y médico naturista suizo, el padre Künzle, no se cansa de elogiar esta planta: »Limpia todo el organismo, elimina las sustancias tóxicas y los residuos impuros y malos, renueva la sangre, destruye y expulsa las sustancias tóxicas. Las personas eternamente enfermizas, los afectos de líquenes y
granos, los pálidos, escrofulosos o reumáticos deberían apreciar el Ajo de oso como si fuera oro. Ninguna hierba del mundo es tan eficaz para depurar el estómago, los intestinos y la sangre. Los jóvenes florecerían como las rosas en el jardín y se desarrollarían como una piña al sol.« — Künzle prosigue diciendo que conoce a familias enteras que antes de consumir el Ajo de oso »estaban todos enfermizos, pendientes del médico, llenos de erupciones y líquenes y tenían todo el cuerpo escrofuloso; estaban pálidos como los muertos en la tumba, desenterrados por las gallinas« y después de someterse a una cura prolongada de Ajo de oso, ese magnífico don del Señor, se pusieron todos sanos y frescos.
MODOS DE PREPARACION
Como condimento: Las hojas frescas picadas (como el perejil) se emplean para aliñar bocadillos, sopas, salsas, ensaladas y platos de carne.
Tintura de Ajo de oso: Se trituran las hojas o los bulbos de la planta y se llena una botella, sin apretar, hasta el gollete. Después se cubre todo de un aguardiente puro de 38- 40° y se deja 15 días al sol o cerca de la lumbre. Se toman de 10 a 15 gotas diluidas en un poco de agua, cuatro veces al día.
Vino de Ajo de oso: Un puñado de hojas cortadas a pedacitos se hierven brevemente en aprox. 1/4 I de vino blanco. Endulzado con miel o jarabe se bebe de este vino unos cuantos sorbos distribuidos durante el día
.


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