Etimología:
·
Malva: del Latín malva, -ae, vocablo empleado en
la Antigua
Roma para diversos tipos
de malvas, principalmente la malva común (Malva sylvestris),
pero también el "malvavisco" o "altea" (Althaea
officinalis) y la "malva arbórea" (Lavatera arborea).
Ampliamente descritas, con sus numerosas virtudes y propiedades, por Plinio
el Viejo en su Historia
naturalis (20, LXXXIV).1 2
·
neglecta: epíteto Latín, de neglectus. -a, -um,
"descuidada", por el porte desordenado y rastreante/procumbante de la
especie.
Descripción:
Hierba anual, bienal o perenne con tallos de hasta 0,6 m de alto, a veces leñosos en la base, el central
ascendente, raramente erecto, los laterales decumbentes, densamente
estrellado-pubescentes. Las hojas miden 4-70 por 5-40 mm, son suborbiculares o reniformes, cordadas en la
base, con 5-7 lobulos más o menos agudos, crenado-dentadas, densamente
estrellado-pubescentes o solamente con algunos pelos simples o bífidos, largamente
pecioladas. Dichos pecíolos son 2-5 veces más largos que el limbo, estrellado-pubescentes con estípulas de 3-6 mm, ovado-lanceoladas, crenado-dentadas, estrellado-pubescentes,
ciliadas en el margen. Las flores tienen 1,8-2,5 cm de diámetro, en fascículos axilares de 3-6 flores, larga y desigualmente pedunculadas con estos
últimos deflexos en la fructificación. Las 3 piezas del epicáliz tienen 2,5-4 mm, son linear-lanceoladas, estrellado-pubescentes. Los 5 sépalos del cáliz miden 3, 5-7 mm, son anchamente triangular ovados, poco acrescentes y
erectos en la fructificación, que a veces ocultan el fruto,
estrellado-pubescentes, ciliados. Los 5 pétalos son obovado-cuneados, profundamente emarginados, pálidamente liláceos o
blanquecinos, con los nervios lilacinos y la uña con pelos largos; miden
7-14mm. El tubo estaminal es pubescente, con pelos simples. Los 12-16 mericarpos del fruto esquizocárpico miden 2 por 1,5-2 mm, con dorso convexo, liso o
reticulado, más o menos densamente pubescentes a tomentosos, de un color
castaño verdoso.3
Citología:
Hábitat:
Crece en herbazales nitrófilos, campos de
cultivo,lugares incultos, descampados urbanos, etc...Nota 1
Florece generalmente desde junio hasta el otoño. Su
ciclo completo de vida abarca el periodo comprendido entre marzo y noviembre.3
Distribución:
Nativa
En la Península
Ibérica, está presente en todo el territorio, excepto el cuadrante
suroeste, y en parte de las Islas Canarias y de las Baleares.6
La Malva de hojas pequeñas se cría junto a
las vallas y a los caminos, en las ruinas y los escoriales, pero siempre en los
lugares frecuentados por el hombre. Si por casualidad aparece una vez lejos de
las viviendas humanas, se puede estar seguro de que en otros tiempos hubo allí
un cortijo o una casa. La Malva de hojas grandes (Malva grandifolia) y otras
variedades suelen crecer en los jardines y huertos. Todas contienen en las
hojas, flores y tallos, mucílago y tanino. La Malva de hojas pequeñas es una
planta más o menos rastrera y en la base ligeramente leñosa. Las hojas
sostenidas por un rabillo muy largo, son redondeadas y dentadas; las florecillas
son de color entre rosa pálido y violeta. Su fruto tiene la forma de quesitos,
por lo que se llama en el País Vasco gasnabedarr, »hierba quesera«. Habrán
pocos niños criados en el campo que no hayan arrancado esos »quesitos« para comérselos
o para jugar con ellos. En verano cuando la planta está del todo hecha, se
recolectan flores, hojas y tallos. Hay que procurar utilizar la planta lo más
fresca posible, ya que con el secado se pierde parte del mucílago. No obstante,
la planta desecada conserva todavía bastantes sustancias curativas. En primer
lugar se utiliza la Malva en forma de maceración contra las inflamaciones de la
mucosa del estómago (gastritis), de la vejiga, del intestino y de la boca, así
como contra las úlceras de estómago y del intestino. En este caso se puede
preparar una sopa de hojas de Malva y cebada, pero hay que hervir primero la
cebada, dejarla enfriar un poco y añadirle después las hojas.
La Malva es también muy apropiada para
combatir los catarros pulmonares y bronquiales, la tos y la ronquera, pero
también la laringitis, las anginas y la boca seca. Para que no se destruya el
mucílago se macera la hierba en frío durante la noche. De esa tisana se toman 2
ó 3 tazas al día a sorbos, calentándola un poco. En casos graves de enfisema
pulmonar acompañado de disnea, incluso cuando se tiene por incurable, ayuda la
Malva. Se beben por lo menos tres tazas al día y durante la noche se dejan
actuar sobre los bronquios y los pulmones cataplasmas hechas con los residuos
de la maceración de hojas y flores, que se calientan bien. Excelentes
resultados dan los lavados de ojos y las compresas de tisana tibia de Malva en los
raros casos en que se seca el líquido lacrimal, un mal que deja a los afectados
casi indefensos.
Lavados de cara con tisana de Malva tibia
alivian el escozor y el picor en las alergias de la cara. En forma de baños de
pies o manos se emplea la Malva para curar llagas, úlceras o hinchazones en los
pies o las manos debidas a fracturas o a flebitis (véase »Modos de preparación«).
Con esos baños he obtenido resultados sorprendentes y por eso los recomiendo
sobre todo cuando después de fracturas se hinchan los pies por exceso de carga.
En nuestra vecindad vivía una mujer que hacía unos años se había fracturado el
tobillo. Tenía continuamente dificultades con el pie y finalmente tuvo que
ingresar nuevamente en el hospital. Cuando volvió a salir me encontré poco
después con ella y me di cuenta de que cojeaba mucho y que tenía la pierna
hinchada hasta arriba de la rodilla. Aunque se apoyaba en un bastón, avanzaba a
paso de tortuga. Entonces fuimos juntas a coger Malva fresca y al día siguiente
empezó la mujer con los pediluvios. No exagero si les digo que al cabo de una
semana ya andaba sin bastón y el pie tenía un aspecto normal. Lo mismo sucedió
con otra mujer que se había roto la muñeca de la mano derecha. Siempre tenía
problemas con esa mano. ¿Qué madre y ama de casa va a poder estar cuidando su mano
derecha? Cada noche tenía dolores insoportables y durante largos períodos la
tenía todo el día hinchada. Cuando me enteré del caso le recomendé a la mujer
baños de Malva. También en este caso se presentó muy pronto una mejoría.
Los que tengan un pie hinchado y con llagas
abiertas no tienen que permanecer necesariamente en esa situación, aunque se
trate de personas ancianas. Para eso tenemos los baños de Malva. En este caso
se apoya el tratamiento con hojas de Llantén frescas, que se aplican bien
lavadas y húmedas sobre la llaga abierta. Esta se cicatriza de un día a otro
aunque sea antigua y tenga diez o quince años o más. Si usted tiene una herida
de esta clase siga mi consejo, emplee las hojas de Llantén. Ya verá qué a prisa
se curará, y al leer estas lineas no dirá: »¡Ahora sí que exagera la señora
Treben !«. Yo puedo afirmar todo lo antedicho porque yo misma he tenido ocasión
de hacer estas experiencias en los últimos años. Ahora voy a contar una
historia que suena como un milagro pero que es la pura verdad. Es casi increíble
ver el poder que tiene una hierbecilla que se arrastra por el suelo. Estando yo
un día comiendo en el Casino del Teatro de Linz, se sentó a mi mesa una señora.
A lo largo de la conversación que tuvimos, me enteré de que la mujer estaba
preocupadísima por su marido que tenía que presentarse periódicamente en el
hospital y que últimamente había perdido la voz. Los médicos no le daban
respuestas claras a sus preguntas y ella temía que se tratara de cáncer de la laringe.
»No pierda el ánimo«, le dije. »Pruebe un tratamiento con hierbas medicinales.
La Malva es un remedio excelente contra las inflamaciones de la laringe. Con la
tisana de Malva se hacen gargarismos varias veces al día, y con los residuos de
la maceración, mezclados con harina de cebada, se preparan cataplasmas
calientes que se aplican durante la noche. « Era un jueves. La señora y yo habíamos
trabado amistad e intercambiamos nuestras direcciones. El miércoles de la
semana siguiente me llamó por teléfono: »Un angel me ha guiado a su mesa. Mi
marido ya está mejor. Hemos hecho todo lo que usted ha dicho. Tengo una hija
que está de médica en Viena. Le hablé de mi intención de sacar a su padre del
hospital y de probar una cura con hierbas. ,Hazlo, madre, si eso te
tranquiliza', comentó. A continuación hablé con el jefe del hospital. Este tambíen
dijo que en principio tampoco estaba en contra de las plantas medicinales. Así
me traje a mi marido a casa; hacía gárgaras y yo le preparaba las cataplasmas
calientes. Desde hace unos días a recobrado incluso la voz.« Una semana después
me alcanzó otra llamada: »Mi marido está bien y lleno de esperanza de poder
volver pronto a practicar su trabajo de maestro. También quiero decirle lo que
exclamó el médico cuando le conté todo: ¡ Esa mujer merece una medalla de oro!«
Nuestra buena Malva no sólo cura las inflamaciones de la laringe sino también
afecciones malignas de la laringe. En estos casos hay que preparar dos litros y
medio de tisana (una cucharadita repleta por cada 1/4 I. de agua), que se deja
durante la noche en maceración. Por la mañana se calienta un poco y se guarda
la ración del día en un termo previamente enjuagado con agua caliente; 4 tazas
se beben a lo largo del día, a sorbos espaciados, el resto se emplea en
gargarismos. Contra la sequedad de la boca, garganta y nariz, que causan frecuentemente
nerviosismo en los enfermos, recomiendo asimismo gargarismos y enjuagues con
tisana de Malva. En el tratamiento de los ojos sin lágrimas también se utiliza
esta tisana en forma de lavados y compresas empapadas.
La Malva, que se cría sobre todo junto a
las casas de campo, se está eliminando progresivamente en la actualidad. Para
evitar la humedad y suciedad, y también por motivos estéticos, se suele hoy día
pavimentar el suelo alrededor de las casas, quitándole así a la Malva su sitio
preferido. De este modo va desapareciendo esa gran remediadora de la humanidad,
por cuya existencia deberíamos dar las gracias al Señor.
MODOS DE PREPARACION
Maceración: La tisana de Malva se prepara en frío. En
1/41. de agua se pone una cucharadita repleta de hierba a remojo durante la
noche; por la mañana se calienta ligeramente.
Baños de manos y pies: 2 puñados de hierba se dejan
macerar durante la noche en 5 litros de agua fría. Al día siguiente se calienta
todo hasta la temperatura que manos y pies puedan soportar. Duración del baño:
20 minutos. Este baño se puede volver a utilizar dos veces, calentándolo
previamente.
Cataplasmas: Los residuos de la maceración se
calientan con un poco de agua y se mezclan con harina de cebada. Esta papilla,
envuelta en un lienzo, se aplica a las partes afectadas del cuerpo.
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